Puede que ni siquiera sea un león. Posiblemente será uno de esos insoportables cánidos que se pasan la vida ladrando y molestando al personal.
Chávez ha cedido. Tras decir toda suerte de barbaridades y sandeces sobre el Jefe del Estado Español ha venido a su casa, le ha estrechado la mano y ha comido en su mesa.
Y es que los Estados y los estadistas no tienen amor propio ni orgullo: tienen intereses de Estado.
A Chávez le conviene rozarse con los mandatarios europeos para untarse de glamur porque se le avecinan elecciones. Y cuando unas elecciones se aproximan hay que dejarse la memoria en el baúl.
De todos modos yo me alegro. Es preciso que entre los Estados exista "buen rollito" por el bien de los ciudadanos.
Me parece ingeniosa la frase de Chávez en respuesta a la del Rey Juan Carlos: ¿Por qué no vamos a la playa? Me parece hasta divertida en su contexto.
En fin, cómo dirÃa un castizo "señores... pelillos a la mar".
Saludos.














25.07.08 @ 17:53