Como persona rechazo la directiva recién aprobada,digna hija de la su madre la derechona europea.
Sin embargo como ciudadana europea y española soy de la opinión que nadie debe entrar en un paÃs con la intención de trabajar sin un contrato en el bolsillo.
En mis tiempos de chatera, muchos amigos de Hispanoamérica me pedÃan consejo para venir a trabajar en España. Siempre les decÃa lo mismo: sin un contrato por delante no te muevas de tu casa.
Lo más curioso de este asunto es que los gobiernos de algunos paÃses Hispanoamericanos han protetasdo por la aprovación de la mencionda directiva.
Es decir, gobiernos incapaces de crear riqueza en su tierra, antes al contrario, gobiernos generadores de pobres por un desigual reparto de sus riquezas, se quejan de que les devuelvan a los frutos de sus polÃticas.
Me pregunto si en estos pasados tiempos de bonanza para los inmigrantes hispanoaméricanos sus respectivos gobiernos habrán puesto en marcha planes, proyectos, operativos para atender las necesidades de sus nacionales que, un dÃa u otro, tenÃan que volver.
Sunpongo que con las importantes remesas dinerarias recibidas en los dichos paÃses se habrá creado empleo, se habrán creado escuelas, hospitales, etc. para cuando volvieran a su tierra los remitentes de tan sustanciosas cantidades de euros.
Tiendo a pensar que no. Que tras más de doscientos años de libertad sin ira, aún no son capaces de dotar a sus pueblos de las condiciones necesarias para tener una vida digna.
Y sin embargo protestan. Pero porqué protestan ¿Por que terceros paÃses no les hacen el trabajo? ¿Prefieren que sus ciudadanos vengan a lo que salga, a su suerte o desgracia? ¿Esa es la estima que sienten por sus paisanos?
Lamentable. Totalmente lamentable.













19.06.08 @ 08:51