El pasado Viernes Santo, un prelado de la Iglesia Católica, aprovechando que pronunciaba el Sermón de las Siete Palabras, aludió al asunto de la eutanasia.
Como siempre dando un rodeo a través de los cuidados paliativos a la hora de la muerte.
Para ello utilizó la muerte de Jesús de Nazaret. Sus palabras concretas fueron:
"Jesucristo miró a la muerte cara a cara, con confianza, la aceptó con amor y la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial".
"¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna?"
" Jesucristo no tuvo cuidados paliativos"
Cundo estos señores hacen estas afirmaciones e interrogaciones dan por cierto que nadie ha leÃdo los Evangelios y que, por tanto, nadie se va dar cuenta de que le están manipulando o, directamente, mintiendo.
Para desgracia de ellos, somos muchos los que hemos leÃdo los Evangelios como se lee un libro de historia o de ciencia: buscando los por qué.
Para empezar, existen dudas sobre la existencia de Jesús de Nazaret porque no hay datos escritos sobre el.
En los anales romanos (libros en los que se anotaban todo cuanto ocurrÃa en Roma a lo largo de un año, de ahà lo de Anales)no consta que en la época en que se sitúa el nacimiento de Jesús se hubiera realizado un censo de la población.
Si además añadimos, que ninguno de los evangelistas fue contemporáneo de Jesús, es decir, que no fueron testigos de los hechos que reseñan en sus escritos, pues ya la duda casi se convierte en certeza.
Pero,dado que este asunto requiere más profundidad y más tiempo, lo dejaremos para otro momento. En esta ocasión lo utilizaremos para poner doblemente en cuestión las palabras del reverendo.
Porque si Jesús de Nazaret es un personaje de leyenda, o un héroe creado por una parte del pueblo israelÃ, necesitado de un lÃder carismático que les liberara del yugo romano, el fundamento de las iglesias cristians serÃa una falacia o, como mucho, una interesante leyenda.
De todos modos, cabrÃa la posibilidad de que Jesús de Nazaret hubiera existido y que una serie de circunstancias hubieran hecho desaparecer esos datos escritos necesarios para dar a su figura el rigor necesario para que, hijo de Dios o no, su "personaje" digamoslo asÃ, fuese inequÃvocamente creÃble.
Aún asÃ, leyenda o realidad, ese señor prelado de Pamplona, insito en ello, manipula o miente.
Cuando dice que Jesús miró la muerte cara a cara con tranquilidad parece olvidar las palabras de Jesús clamando:
"Padre por qué me has abandonado"
Yo no se que pensará ese señor, pero para mi tiene todo el aspecto de un reproche. Está dicéndole a su padre que por qué no le ha protegido en tan duro trance.
Asà pues, por estas palabras sabemos que al menos, Jesús sufrió angustia a la hora de su muerte y que le hubiera gustado tener a su padre junto a él en esos momentos.
Sobre la dignidad de la muerte de Jesús se podrÃa decir mucho.
Empezando porque se le condenó siendo inocente y por causa de intereses espúreos de la clase sacerdotal (qué casualidad) israelÃ.
Continuando porque fue bárbaramente torturado fÃsica y psÃquicamente y por tanto, sus derechos humanos fueron pisoteados.
Finalizando por el modo de ejecución: brutal, lenta, dolorosa y, además pública, como si de un espectáculo se tratara.
Teniendo en cuenta lo anterior ¿se puede decir que la muerte de Jesús fue digna?
No, la muerte de Jesús no fue digna.
Una muerte con dolor fÃsico y angustia psÃquica no es una muerte digna. Es lo opuesto. Lo que no debe ser.
Menos mal, que Jesús si recibió paliativos Porque recibió una lanzada en el costado que aceleró el proceso de su muerte que tuvo lugar a las tres horas de ser crucificado.
Muerte(morir clavado en una cruz, no atado) aplicada a los presos polÃticos.
En cambio, a los dos ladrones ejecutados ( atados a la cruz,no clavados) al mismo tiemo que Jesús escaparon peor porque les partieron las piernas en lugar de darles una lanzada en el costado.
Cualquiera que sepa lo muchÃsimo que dule una fractura, como es mi caso, se harán una idea del horrible sufrimiento de estos personanes.
En fin, señores clérigos, antes de hacer ciertas afirmaciones, tengan en cuenta que hay gente que sabe leer, que lee los Evangeliso y, no sólo los leen, sino que los analizan.
Tiempos dichosos los del Santo Oficio ¿verdad?













24.03.08 @ 04:40