A través de los medios de comunicación he tenido conocimiento de una historia indignante.
Una niña de origen sudamericano (no diré de cual por no herir sensibilidades) quedó embarazada a los 10 años como consecuencia de haber sido violada por un cerdo de treintaitantos. Compatriota suyo para más inri.
Cuando la madre se enteró (la niña le dijo que algo daba saltitos en su tripa) ya era tarde para interrumpir ese embarazo indesado.
Al nacer la criatura, la policÃa tomó muestra de su ADN y, como suelen, buscaron en el entorno de la niña. Encontraron enseguida al delincuente violador.
¿Saben que dijo en su descargo? Dos barbaridades:
- Que si habÃa tenido sexo con la niña, pero fue sexo consentido.
- Que en su paÃs es costumbre tener sexo con niñas y no pasa nada.
Verdaderamente, hay costumbres que merecen palos.
O la cárcel, que es donde está ese ser inmundo.













25.11.07 @ 09:27