
Estimado Sr. Bergman. He sabido de su muerte a través de los medios de comunicación.
Me he sentido un poco preocupada por usted y he buscado la causa de su fellecimiento por la red de redes. Así, me he enterado que su muerte ha sido dulce y tranquila, y que al parecer usted estaba mentalizado y solía comentar que "no hay mucho que discutir sobre ese asunto".
Espero, Sr. Bergman, que tenga un entierro tan factuoso e imponente como el de su padre, en su película autobiográfica "Fanny y Alexander".
Deseo también que si su señora vive, no sufra un dolor tan primario, tan brutal como su madre en su película ya mencionada.
Es tremenda esa escena en la que usted y su hermana, niños ambos, observan por la rendija de las puertas la capilla ardiente de su padre, y a su madre caminando y, literalmente, aullando como una fiera herida. La he visto muchas veces, pero siempre me produce el mismo efecto: me eriza el pelo de la nuca.
Le pido disculpas por haberme "procurado" su película sin pagar, Sr. Bergman, pero desde que la vi hace tiempo en la tele, no había podido olvidarla.
Para mi es la película total: magnífica historia, magnífico guión, magníficos actores, magníficos escenarios.
El cine hecho maravilla.
En fin, Sr. Ingmar Bergman, posiblemente el mejor cineasta europeo del siglo XX, sólo me queda desear que descanse con paz, y que disfrute del prestigio y consideración de cuantos le han conocido personalmente,y de los que hemos conocido su obra.
Tenga por cierto, que nunca le olvidaré.
No en vano se dice de usted que es
un director de culto.

















31.07.07 @ 01:27