Una de las mujeres de la historia que más me gustan, y que ha sido injustamente tratada a lo largo de los siglos es Cleopatra VII.
Cleopatra era de origen griego. Su padre, Ptolomeo, fue uno de los diádocos (herederos), de Alejandro Magno.
Ya conocemos las gestas de Alejandro Magno y que éste tenÃa a su servicio un gran equipo de generales. Sólo asà se comprenden las conquistas de Alejandro, porque por muy "magno" que sea un hombre, si no tiene un buen equipo que le apoye dificilmente conseguirá tan altas metas.
Al morir Alejandro sin herederos, sus generales se repartieron el imperio del Magno, cosa totalmente justa en mi opinión, porque, insisto, los generales fueron quienes hicieron el trabajo duro.
En el reparto, al general Tolomeo le correspondió Egipto. Allà se estableció y fundo su dinastÃa de Faraones egipcios. Es decir, Tolomeo y sus descendientes se sintieron de naturaleza egipcia, no importaba cual fuera su origen.
Pues bien, estos eran los orÃgenes de Cleopatra.
Una de las más importantes tradiciones y costumbres egipcias era considerarse descendientes directos de Ra, el dios Sol, y por ello, para conservar pura y limpia la sangre del dios, sus descendientes no podÃan casarse con personas ajenas a la familia.
Por eso, si no habÃa algún primo, prima, tio, tÃa etc debÃan casarse entre hermanos, e incluso, padres con hijas y viceversa.
Cuando Cleopatra, digamos que irrumpe en la escena de la historia, es una chica de 17 años, casada con su hermano que era medio tonto.
Cleopatra a la sazón, era una mujer muy culta, ya que tuvo desde su niñez un preceptor griego, y a los 17 años hablaba siete idiomas y poseÃa una gran formación cultural y polÃtica.
Quien haya visto la pelÃcula de J. Mankiewicz "Cleopatra", interpretada por Elizabeht Taylor, recordará la escena en la que un criado entra en las estancias de César llevando sobre sus hombros una alfombra de la que sale la Reina de Egipto.
Ese criado era Apolodoro. En otra escena una esclava trata de envenenar a Cleopatra y otra de las esclavas sale gritando y llamando a Apolodoro. El mismo de la alfombra.
Pues bien, esa especie de guardaespaldas o criado de confianza no era otro que su preceptor: Apolodoro, el preceptor griego de Cleopatra. El mismo que, según algunos historiadores, se llevo al hijo de César y Cleopatra, Ptolomeo Cesarion, a lugares incongnitos para salvarle la vida.
Con el fin de poder reinar en Egipto sin el estorobo de su hermano, Cleopatra trata de conseguir el apoyo de Roma,la potencia dominante de la época.
Durante las negociaciones surje el amor entre ambos y tienen un hijo que en el futuro podrÃa ser Emperador de Roma y Faraón de Egipto a la vez.
Los consejeros de César le aconsejan que no reconozca a ese hijo porque puede traerle muchos problemas, ya que los republicanos romanos, estaban en guardia porque presentÃan que César pretendÃa fundar una dinastÃa para gobernar Roma. Es decir, sospechaban que César querÃa terminar con la República Romana.
Sin embargo, César estaba encantado con ese hijo, ya que de su metrimonio no habÃa tenido hijo alguno, y por ello, finalmente, reconoció al hijo habido de su relación con la reina de Egipto
Pero,un tiempo despues, en los idus de marzo del año 44, por las razones que ya conocemos, César fue apuñalado en las escaleras del senado romano.
Tras el asesinato de César, toma el gobierno de Roma el segundo triunvirato, del que forma parte Octavio, sobrinonieto de César, y Marco Antonio, colaborador como comandante y administrador de César, y Lépido
Los planes de la pareja, naturalmente, se vinieron abajo y Cleopatra ha de abandonar Roma precipitadamente.
Roto el triunvirato, se produce un enfrentamiento entre Octavio, sobrino de la mujer de César, y Marco Antonio que degeneró en guerra civil.
M. Antonio se alió con la reina Cleopatra, pero esta alianza fue vencida por las fuerzas de Octavio.
Los hechos demuestran, en mi opinión, que Cleopatra fue una mujer de Estado, puesto que maniobró su polÃtica siempre en función de los intereseses de su paÃs, propiciando alianzas con la potencias dominantes.
El error estuvo en mezclar el trabajo con el placer.
En el caso de César, la Reina de Egipto, no fue consciente del riesgo que corrÃa, al provocar con aquella relación la ira de los republicanos romanos. Claopatra, como Reina, debió prever que aquella delicada situación sólo tenÃa como salida un acto violento, es decir, la eliminación fÃsica del traidor a los ideales republicanos.
Por tanto, era difÃcil, si no imposible, conseguir sus fines polÃticos que no eran otros que, aliarse, más bien fundirse, con la potencia de la época para evitar la romanización e incluso, destrucción de Egipto.
Sin embargo, no es justo carga las culpas de las nefastas consecuencias sólo en las espaldas de Cleopatra, porque si grande fue su error, mayor fue el de César, que incluso le costó la vida.
Con relación al segundo triunvirato, Cleopatra actuó con la misma idea. Sin embargo las circunstancias habÃan sufrido un gran cambio: las posibilidades de una alianza con Roma eran imposibles, puesto que Octavio odiaba a la soberana de Egipto por el daño causado a su tÃa, esposa de César, y por el descalabro del propio César, del que culpaba a la mala influencia de Cleopatra.
Por tanto su única baza era Marco Antonio. El comandante y colaborardor de César. Si embargo, la talla polÃtica y como estratega de M.Antonio era muy inferior a sus contrincantes.
El final ya lo conocemos todos: antes que ser apresada por Octavio, y ser exibida por las calles de Roma como un trofeo, Cleopatra VII, Reina de Egipto, descendiente de Ra y de Ptolomeo, prefirió quitarse la vida.
A pesar de sus cualidades polÃticas, Cleopatra no pudo lograr su sueño de crear un gran imperio cuyo epicentro fuera Egipto.
Tal vez porque el tiempo de los faraones ya habÃa pasado.
Tal vez porque, a pesar de tener fama de mujer calculadora y con pocos escrúpulos, en realidad fue su propio corazón quien la venció.













