Pues todo llega y todo pasa. Pero entre lo uno y lo otro, he vivido el que puede ser el viaje más bonito de mi vida.
Tal como ya comenté, me iba con tres amigos, otra chica y yo.
Con mi opinión en contra, nos fuimos de partida suelta, sin reserva de hotel ni nada. El resultado ha sido estupendo, genial.
Aunque nuestro destino primero era Finlandia via París, con una breve escala en Noruega, gracias al hecho de ir por libre, todo fue al revés.
Pasamos de París, "que ya lo tenemos muy visto"según mis colegas, y fuimos a Noruega directamente.
Noruega es un país precioso. Una delicia para la vista. Donde quiera que pones la mirada ves algo bonito.
Y la naturaleza una borrachera de belleza: he hecho un crucero por los fiordos. Una maravilla.
Pero ¿lo que más me ha impactado? una cosa que jamás se me había pasado por la mente: pisar y, sobre todo, tocar un glaciar. Fue tremendo. Ver un glaciar de cerca es algo que impone. Es algo por lo que hay que pasar ya que es difícil explicar lo que se siente.
Por eso decidimos dejar Finlandia para la próxima ocasión, porque en Noruega hay mucho que ver, y de hecho, nos ha sabido a poco.
Además, hemos podido hacer las cosas sin prisas y, hasta nos hemos paseado por Oslo como si fueramos de allé.
Cómo no, nos acercamos al Palacio Real.Preguntamos por Mette Mari, pero nos dijeron que estaba en la pelu, que otro día... que rabia,no?
La comida bastante bien, mucho y muy rico salmón, y variedad de pescado, como a mi me gusta el pescado, la gocé.
En cambio otros buscaban en las guias, desesperadamente, un restaurante español. Tiene narices, venir a Noruega para comer tortilla de patatas. Menos mal que no lo encontramos, aunque haberlos hailos.
Nos ocurrio una anécdota. Cuando un amigo preguntó a una señora por un restaurante español, en inglés, claro, la señora nos miró muy malamente y se marcho echando leches en noruego, segun daba a entender el tono de la buena señora.
Está claro que no nos han perdonado lo de la Shanun. O lo de la Leti, que todo puede ser.
Sin enbargo la mejor anéctoda fue que, en el mismo avión, se nos unieron dos chicos de Granada. Cuando nos desplazábamos en familia por todas partes,parecíamos un equipo de algo.
Guillermo, Lolo, ha sido un privilegio conoceros y viajar con vosotros. Sois encantadores y divertidos hasta más no poder, hacía mucho tiempo que no me reía tanto ni con tanta gana.
Siento no haberos dado la dirección de este blog, pero la norma es la norma: no dar dirección conocidos,puede afectar libertad expresión.
Pero, sorpresa, os enviaré una copia de este post por correo electrónico.
Los días que me restan, tradicionalmente, los dedico a Madrid: paseos, algunas exposiciones, algun espectáculo, en fin, lo que me guste más.
La reentrada ha sido bonita: una invitación para agregar un nuevo amigo y correos de gente que me echaba de menos. No se puede pedir más.
No suelo hacer propósitos nunca,es la mejor forma de no cumplirlos, pero he resuelto "volverme fría y distante",jejeej, con un fin: tolerancia cero a los berrinches.
Y ya nada más. Saludos a todos.
P. D.: Imperdonable no hacer alusión a nuestra Selección Nacional de Baloncesto. !! ENHORABUENA PEQUEÑOS!! Qué bien que sabe el vino de la victoria cuando se bebe lejos de España.













09.09.06 @ 17:37