APOLO Y DAFNE.
El primer amor del dios Apolo,fruto del primer parto de Era, junto con su hermana Diana, fue Dafne, hija del río Peneo, y este amor no fue producto del ciego azar, sino de la cólera de Cupido.
Discutía un día éste con Apolo, orgulloso de su victoria sobre la terrible serpiente Pitón, que asolaba la tierra, mientras Cupido tensaba la cuerda de su arco.
Apolo le dijo: "¿Qué haces tu, niño, con las armas que sólo cuadran a los hombres? Tú debes contentarte con provocar esas pasiones amorosas, y no aspirar a una gloria que solo a mi me pertenece".
A esto, el hijo de Venus respondió: "Aunque tu arco atraviese horribles fieras, y violentas alimañas, el mío te va a atravesar a tí, y tu gloria será inferior a la mía".
Cupido, batiendo sus alas, se abrió camino por los aires y fue, raudo, a la cima del Parnaso, donde sacó de su aljaba, portadora de dos flechas que producían diverso efecto: una,provoca el odio, hace huir del amor. Al otra flecha enamora.
La que lo produce el amor es de oro, y su afilada punta resplandece; la que lo hace huir es de plomo, y su punta es redonda.
Fue precisamente esta última la que clavó el travieso dios sobre Dafne, mientras que con la otra, hirió hasta la médula a Apolo.
En el acto queda el uno enamorado, la otra huye hasta del nombre del amor: muchos la amaban, pero ella rechaza a todos.No quiere saber nada del amor, prefiere recorrer los bosques sola.
Su padre la apremia para que se case y tenga hijos,pero ella,sonrojada, ruega la deje disfrutar de su virginidad eterna.
Pero Apolo desea sobre todas las cosas unirse a ella, la pasión le hacía alimentar esperanzas sobre un amor vano.
Se da cuenta que, a la ninfa, los cabellos le caen por el cuello en desorden, ve sus ojos, resplandencientes como llamas en la oscuridad y semejantes a estrellas, ve su boca, que quisiera besar, se extasía con sus dedos y manos, con sus brazos desnudos en más de la mitad.
Pero Dafne huye rauda como el viento y no atiende los requerimientos amorosos del dios. En su huida, Apolo la encontró aún más bella y deseable: el viento le descubría las formas, la brisas que le chocaban agitaban sus ropas y le empujaba hacia atrás los cabellos.
Apolo no puede soportar más y, obedeciendo a sus deseos, la sigue, la persigue, como cuando un perro ha visto a una liebre en campo abierto. Así corrren veloces el dios y la ninfa, él por amor y esperanza, ella por temor.
Apolo es más rapido. Ayudado por las alas del amor, se niega al descanso, acosa la espalda de la ninfa, echa su aliento sobre su cuello. Agotadas sus fuerzas, palideció. Vencida por la fatiga de la huída, mira a las aguas del Peneo el río, y dice:
"!!Padre,socórreme. Destruye esta hermosura, destruye el atractivo causa de mis pesares!!"
Apenas acabó su súplica cuando un entorpecimiento se apodera de sus miembros, sus suaves formas comienzan a ser envueltas por una delgada corteza, sus cabellos se transforman en hojas,sus brazos en ramas. Sus pies, un momento antes tan veloces, ahora son raices y su cabeza es una arbórea copa. Toda su fisonomía queda transformada en hermoso laurel.
Pero,aún sigue siendo bella. Aún sigue Apolo amándola y, tocando el reciente tronco, percibe como palpita aún el corazón de Dafne bajo la corteza y besa la madera pero, la madera huye de sus besos.
Al fin, vencido y dolorido, el dios hablo así: " Ya que no serás mía como mujer, lo serás como mi árbol. Siempre te llevará sobre mi cabeza, y tus ramas coronaran a los heroes".
Y con esta preciosa historia, terminamos la seríe dedicada a la mitología.















04.07.06 @ 19:09