Hace unos días, comentando con un, según yo creía, amigo los problemas de la emigración de personas sin papeles, en las fronteras de Méjico con USA y la de España con el norte de África, dicho amigo, sin venir a qué ni para qué, con bastante brusquedad y malos modos, me espetó el asunto del oro que hace más de cinco siglos España se trajo de lo que luego fue América.
Naturalmente me sentí muy molesta por esta imprecación, ya que el tema que tratábamos era importante.
Yo le comentaba que, a veces, nos enteramos de que venía un patera cuando empezaban a llegar cadáveres a las playas. Es decir, que las personas jóvenes del Africa subsahariana, hambrientos, sin futuro, no dudan el jugarse la vida tratando de llegar a Europa, incluso tras años de caminar por el mismísimo desierto del Sahara, el más grande del planeta.
Fue en este momento, cuando , como indico al principio, la persona en cuestión metió la pata, porque dado el dramatismo del tema, no era el momento de sacar el tema de América, que en otro momento, hubiera sido bien recibido y debatido ampliamente.
Por supuesto le di la réplica adecuada, ya que yo no tengo por qué soportar semejante ataque puesto que ,yo sólo respondo de mis actos. Es decir, de las cosas que ocurren por un acto de mi voluntad. Y de las ajenas, que respondan sus autores. Como se dice por aquí, “que cada palo aguante su vela”, o lo que es lo mismo, que cada cual se haga cargo de su responsabilidad.
Yo no estuve allí, así que ni para bien ni para mal pude influir en los hechos. Pero es que, ahora, en el año tercer milenio de nuestra era, tampoco estoy. Y por lógica, tampoco influyo en la situación de la población indígena actual.
O puede que si. Porque como voluntaria de una ONG, he tenido ocasión de ayudar a personas pertenecientes a diversas etnias de América del Sur. Razón de más, para que nadie pueda, a mi personalmente, y como ciudadana española, hacerme reproche alguno.
En cambio, ese señor que se atrevió pasarme una especie de cuenta por hechos, como ya he dicho, en los que no participé,
SI ESTÁ AHÍ. SI TIENE RESPONSABILIDAD EN EL ESTADO ACTUAL DE LA POBLACION INDÍGENA DE AMERICA.
Y para demostrárselo le sometí a una serie de preguntas a las que no respondió, al contrario, se batió en retirada y se disculpó. Tarde, por cierto.
He aquí lo que yo pregunto, no sólo a esta persona, sino a toda la gente que piensas igual que el.
- ¿Ocupan los indígenas puestos de decisión en los órganos estatales?
- ¿Ocupan los indígenas puestos directivos en los equivalentes privados?
- ¿Cual es sul índice de mortandad?
- ¿Cuál es su esperanza de vida?
- ¿Disponen de sanidad gratis?
- ¿Disponen de escolaridad gratis?
- ¿Son vacunados de niños universal y gratuitamente?
- ¿Disfrutan de viviendas dignas, con agua, luz y alcantarillado?
- ¿Cuántas mujeres indígenas mueren de parto o de complicaciones postparto?
- Si un niño indígena naciera con cataratas ¿Sería operado antes de salir del hospital donde nació o morirá de viejo, pero ciego?
- ¿O las mujeres indígenas paren en sus casas con todos los riesgos que ello supone, porque no disponen de sanidad publica ni de dinero para la privada?
- ¿Por qué las ONG extranjeras, españolas paradójicamente, han de implementar programas de ayuda para dichos indígenas, y no lo hacen sus nacionales, los ciudadanos de su país?
- ¿Por qué las ONG, y hasta el Estado Español, han de financiar dichos programas y no lo hacen esos gallitos de corral que solo cacarean pero no hacen nada a favor de sus conciudadanos, de los auténticos americano?
- ¿No es más práctico, más lógico y más justo preocuparse de lo que ocurre ahora con las personas y recursos ,que estar royendo d lo que pasó hace más de 500 años?
Espero con todo mi corazón equivocarme y que alguien me diga que todo eso que he enumerado sea cosa del pasado.
Como licenciada en “Geografía e Historia” he de decir, que las leyes internacionales de la época, autorizaban esos, que a nuestros ojos, podrían considerarse saqueos.
Si embargo, en aquellos entonces, quien se encontraba un peñasco en medio de la nada, sin bandera, le ponía la suya y se lo apropiaba. El peñasco y lo que contenía.
¿Eso está bien, está mal? Nada del pasado puede juzgarse con mentalidad actual. Porque los valores y las costumbres cambian a lo largo del tiempo, y con ellos la ética y la moral.
Ya se que no es un consuelo, pero a estas alturas es inamovible y por tanto, inútil la rabieta.
Por ejemplo, España fue expoliada de sus recursos por Roma. Se llevaron nuestro oro, que también teníamos, nuestra plata, nuestros vinos, nuestros aceites, nuestro mercurio, nuestro cinabrio etc. etc. Sin embargo, yo tengo amigos italianos, y nunca se me ocurriría recriminarles lo que hicieron sus antepasados, porque al fin, que culpa tienen ellos. Sería un grandísima estupidez a estas alturas.
Puedo contar como anécdota que una chica, en un Chat me dijo: “los españoles se llevaron mi plata”, y yo le respondí “y los romanos la mía”.
Saludables saludos.













26.05.06 @ 17:15