Como ya sabemos, consiste en hacer objeto de malos tratos, físicos, psíquicos o ambos, a un miembro de la pareja, por parte del otro, generalmente la mujer.De ahi lo malos tratos de género y no violencia doméstica, como dicen algunos.
Hace un tiempo, las mujeres maltratadas tropezaban con las costumbres que les atribuían el papel de mujer sufrida, discreta, casi invisible. Así pues, cuando alguna se atrevía a denunciar, era tratada como mujer escandalosa que andaba por el mundo desacreditando a su marido, que muy buenas razones tendería para pegarle, según el policía o juez de turno. La que era afortunada y recibía atención, era despachada con un “váyase a su casa, señora, que eso se soluciona en la cama”.
Este acto, además, llevaba una alta carga de peligrosidad, ya que después de poner la denuncia, tenía que volver a su domicilio a convivir con su agresor, el cual la hacía objeto de sus represalias. Total, que no solo no arreglaba su situación, sino que la empeoraba más aún.
Sin embargo, el aumento de estos casos llegó a generar lo que se conoce como alarma social entre la ciudadanía. En gran medida, gracias a los medios de comunicación de masas.
En efecto, cada día, tanto prensa escrita, como servicios informativos audiovisuales, dan las reseñas de nuevos casos de muerte o graves lesiones, producidas a mujeres por parte de sus compañeros sentimentales.
Esto que fue un gran avance, en mi opinión, es un arma de doble filo:
Es cierto que al hacer públicos estos deleznables hechos, las mujeres maltratadas se dan cuenta de que no son ellas las únicas que sufren esta lacra. Porque el primer trabajo de un maltratador, es el de lavarle el cerebro a la víctima, haciéndola creer que es la más tonta, la más sucia, la más fea, así hasta conseguir que la propia víctima se convenza, de que los malos tratos que recibe, son merecidos.
Pero al darse cuenta, gracias a los medios, de que son muchos los casos que se producen, lógicamente entenderá, que no es normal que tantas mujeres sean las peores en todo. Y por tanto, llegan a la conclusión de que la causa, no está en ellas, sino en el agresor.
Y lo más importante: se enteran de que muchas mujeres denuncian, que se hacen oír, y que la situación ha cambiado en cuanto al ámbito policial y judicial, hasta el extremo que hay secciones e incluso comisarías, especializadas en este tipo de delito.
Sin embargo, los medios, al detallar los hechos siguiendo aquellos principios de qué, cuando, donde, etc. facilitan ideas, e incluso información privilegiada a los delincuentes.
Basta con prestar atención para darse cuenta: un individuo, tras propinarle una gran paliza, arroja a su compañera sentimental desde la ventana de un tercer piso. A los dos o tres días otro hace lo mismo desde un cuarto; al día siguiente del segundo se produce otro caso arrojando a una mujer desde cualquier otra altura, no importa cual.
En otra ocasión, la mujer es atropellada varias veces por su asesino. Al día siguiente es muerta de la misma forma otra señora, a los tres o cuatro otra.Y así en innumerables casos.
Además, informan que sobre el asesino pesaba una orden de alejamiento de la víctima, pero que se la saltaba y no le pasaba nada.
Informan también de la blandura de las leyes. Así, el asesino considera llevar a cabo el crimen, basándose en la idea de que “si otros lo hacen y no les pasa nada, pues a mi tampoco”.
También que con frecuencia,que las mujeres agredidas retiran las denuncias por causa de las amenazas y acoso de que son objeto por el denunciado.
En resumen, mi conclusión sigue siendo la inicial: la continua información sobre los casos de violencia de género, son un arma de doble filo.
Cual sería la posible solución: pues, en mi opinión, que los medios publicaran todos los datos menos el “como”. De ese modo,los potenciales asesinos no estarían tan bien informados y, tal vez, por esa razón, desisitirían de sus criminales propósitos.
Antes de terminar, quiero dejar constancia de todo mi apoyo y solidaridad con las víctimas de la violencia de género y además, proclamar, que este no es un tema sobre el que se pueda frivolizar.
Un saludo.













22.04.06 @ 11:17